MEDICINA INTENSIVA
MEDICINA INTENSIVA.
La medicina intensiva es una especialidad médica dedicada al
suministro de soporte vital o de soporte a los sistemas orgánicos en los
pacientes que están críticamente enfermos, quienes generalmente también
requieren supervisión y monitorización intensiva.
Los pacientes que requieren cuidados intensivos, por lo
general también necesitan soporte para la inestabilidad hemodinámica
(hipotensión o hipertensión), para las vías aéreas o el compromiso respiratorio
o el fracaso renal, y a menudo los tres. Los pacientes ingresados en las
unidades de cuidados intensivos (UCI), también llamadas unidades de vigilancia
intensiva (UVI), que no requieren soporte para lo antedicho, generalmente son
ingresados para la supervisión intensiva/invasora, habitualmente después de cirugía
mayor.
Los especialistas en cuidados médicos intensivos se llaman
intensivistas. Existen dos modelos fundamentales de acceso a la especialidad.
En algunos países, esta especialidad es asumida por anestesiólogos,
cardiólogos, neumólogos, internistas o cirujanos, generalmente tras un periodo
complementario de formación en los conocimientos y habilidades propios de la
Medicina Intensiva. En otros países como España existe la especialidad de
Medicina Intensiva como tal, con una formación específica horizontal que cubre
los distintos aspectos del paciente crítico.
Los cuidados intensivos generalmente sólo se ofrecen a los
pacientes cuya condición sea potencialmente reversible y que tengan posibilidad
de sobrevivir con la ayuda de los cuidados intensivos. Puesto que los enfermos
críticos están cerca de la muerte, el resultado de ésta intervención es difícil
de predecir. En consecuencia, mueren todavía muchos pacientes en las Unidades
de Cuidados Intensivos. Un requisito previo a la admisión en una unidad de
cuidados intensivos es que la condición subyacente pueda ser superada. Por lo
tanto, el tratamiento intensivo sólo se utiliza para ganar tiempo con el fin de
que la aflicción aguda pueda ser resuelta.
Algunos estudios médicos sugieren una relación entre el
volumen de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y la calidad del cuidado al
enfermo crítico ventilado mecánicamente. Después de ajustar los factores:
gravedad de la enfermedad, variables demográficas, y características de las UCI
(incluyendo personal intensivista), un volumen de una UCI más grande fue
claramente asociado a índices más bajos de mortalidad en la UCI y en el
hospital.


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